
Luz verde que no se repite...
22.Sep.2010 | La sociedad del semáforo llegó en un momento de mi carrera en el que necesitaba buscar una mirada distinta, hacer ciertos cambios y darle como otro tono de color a mi trabajo. Fue la oportunidad para explorar desde otras raíces, desde lo básico, donde la historia y sus personajes prevalecen sobre todo lo demás; la oportunidad de rodar de otra manera, de trabajar rápido siendo consecuente con los espacios, sin imponer ni forzar nada; donde la tarea de observación cobró una dimensión diferente, aquí era un lujo iluminar como en otros proyectos, no había tiempo de hacer trucos cuando la vida disfrazada de ficción tocaba capturarla sin maquillaje; tampoco había lugar a la perfección, ni siquiera a intentarlo, era la búsqueda de lo real, lo hostil, lo duro y cruel de la vida… tal como es.
Desde este panorama era vital reinventarse. A pesar de quedar muy satisfecho de mis dos largometrajes anteriores: Perro come perro y La sangre y la lluvia; simplemente, en este caso, todo debía ser diferente. Era como el final de una etapa y a la vez el comienzo de una nueva ruta, más clara en la forma pero mucho más profunda en la historia, donde el encuadre aparecía como la mayor herramienta para aprovecharles a los actores naturales la esencia de su interpretación…
Por esto, y por sugerencia de Rubén Mendoza, su director, me enfrenté también al oficio de operar la cámara, con la idea de estar más cerca de las acciones, de respirar y hacer parte por completo de esa dinámica de la película. Lo tomé tan en serio, que varias veces me veía obligado a salirme del set para tomar aire y aterrizar, porque la fuerza de las escenas me superaba…
Lo que más recuerdo del rodaje es al grupo de actores, ellos fueron definitivos para que nuestra mirada cambiara por completo, para que fuera sincera, honesta y sin prejuicios, no hay espacio para juzgar a nadie; ese grupo nos enseñó su mundo no sólo a la cámara, fue más allá, se desbordó y tal vez esa sensación ayudó a generar la atmósfera que rodea cada plano, como una especie de marco a las imágenes… las inundó de vitalidad y de realidad. Más que una vivencia inolvidable como profesional, fue una experiencia humana alucinante.
La sociedad es la película en la que menos equipo he usado. Con el reducido grupo que me acompañó en la fotografía, aplicamos una estrategia más económica y ágil, en vez de luchar contra el sol en los exteriores a punta de luces gigantes, invertimos el proceso: quitábamos luz en las zonas que no se requería, o hacíamos grandes sombras para darle volumen y contraste a las imágenes.
Muchos dicen que los fotógrafos se caracterizan por aplicar su propio estilo. Creo que ahí está el dilema: para mí no hay estilo, solo una historia que marca un camino a través de los personajes y sobre sus espacios, tú sólo debes respetarlo, intuirlo, observarlo hasta el cansancio y luego rodarlo. En esto ya hay una gran ventaja para nosotros; con películas como La sociedad, es muy difícil repetirse…
LA FOTOGRAFÍA - Así se hizo LSD.S
22.Sep.2010 | Para conocer desde adentro como se hizo LA SOCIEDAD DEL SEMÁFORO, aquí podrán ver un clip que tiene como protagonista a Juan Carlos Gil, Director de Fotografía y camarógrafo de LSD.S, quien también ha dirigido la foto de Perro come perro y La sangre y la lluvia, entre otras y que aquí cuenta detalles de su trabajo y del reto que implicó filmar esta cinta.
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Nuevos esta semana.22.Sep.2010
Humo: Lo que sobre que lo manden a los niños pobres.
Odontógola: Que lo dejaste con la boca abierta.
Cobija: Pañito para arropar el moño. Luego se pegan las cobijas, y se encienden.
Pipí: Adminículo para atravesar cosas. Hasta las que riman con aquello. Se usa entre los árboles, en camas, en tugurios y en baños de bares. No vale la pena enumerar. Su uso es común en todo el mundo, en todas las culturas. Fuente de felicidad y de altercados.
Sagitario
22.Sep.2010 | Allá en el frío ahora caluroso del norte, cerquita a lagos y montañas se encuentra esta porción de su destino. Apuéstele al que tiene al lado que aunque es don Juan, solo usa sus cualidades culinarias y de compañero poderoso. Las caricias que le da la vida no son sino las respuestas a sus preguntas y la manera en que la ha contemplado. De su escurridiza pasión por el baile también se puede decir que nadie le quitará lo bailao porque nadie se encartaría con tantas toneladas de dicha ajena. Reposo, baile y mucho reposo. Leer más